Consejos

CONSIDERACIONES GENERALES


La apertura del mercado mundial incidirá a la baja los precios del maíz, exigiendo de nuestros agricultores un ajuste de las técnicas de producción para reducir costos manteniendo la productividad. La calidad conseguida aquí permitirá asegurar la continuidad de nuestra producción.

El maíz tiene cada vez mayores aplicaciones agroindustriales y va convirtiéndose en un producto estratégico. Por tratarse de uno de los cultivos con mayor capacidad fotosintética, tiene un gran interés como captador de CO 2 atmosférico, que, junto con su gran demanda de nutrientes, presenta unas elevadas posibilidades como cultivo reciclador de residuos orgánico-minerales.

EXIGENCIAS DEL CULTIVO


SUELO

El maíz requiere de una cuidada preparación del suelo, puesto que sus raíces necesitan asimilar una gran cantidad de nutrientes en espacios de tiempo muy cortos, de unos 40 a 60 días; por lo tanto, deben disfrutar de adecuadas labores que permitan incorporar al suelo, con la máxima antelación posible, las aportaciones de estiércoles, purines o rastrojos, facilitando la máxima estructuración del mismo.

Los procesos bioquímicos de la transformación de la materia orgánica fresca, especialmente cuando es rica en nitrógeno, comportan la formación temporal de importantes cantidades de nitritos sumamente tóxicos, para cualquier proceso de germinación de semillas; por lo tanto, su incorporación al suelo debe anticiparse por lo menos 50 días antes de la siembra.

La distribución de abonos químicos se efectuará, en parte, de forma localizada a 5 cms. al lado y por debajo de las líneas de siembra, siempre que se disponga de maquinaria adecuada. En caso negativo, se efectuará a voleo y se enterrarán con la última labor previa a la siembra.


AGUA

El maíz es una de las plantas con mejor utilización del agua puesto que sólo emplea unos 350 Kg. de agua para formar 1 Kg. de materia seca. El agua es un elemento determinante de su producción y los máximos rendimientos sólo se obtienen cuando se satisface toda su demanda evapotranspirativa. Existe un período critico de gran sensibilidad a las condiciones de sequía, que se sitúa entre unos 20 días antes de la floración masculina y termina unos 20 días después de la polinización, al secado de las sedas o estigmas. Durante este período la falta de riego durante un turno de 14 días, puede ocasionar una pérdida del 60% de la producción. Las aportaciones de agua deben ser iguales o 1,1 veces superiores a la evaporación terrestre del cultivo. Según zonas, estas necesidades representan entre 6.500 a 8.500 m 3 /ha. El riego puede suponer más del 20% de los gastos variables del cultivo.

Cuando la disponibilidad de agua para el riego sea dudosa para que alcance la época habitual de la floración del maíz en la zona, resulta muy interesante plantearse la siembra de variedades de ciclos más cortos, 200 - 400 - 600, justo después del período previsible de heladas. De esta forma, la planta habrá superado la fase crítica de la floración cuando empiecen a escasear los caudales para el riego. Las menores producciones de estos híbridos a pleno rendimiento son superiores o iguales a las conseguidas por los híbridos de ciclos largos que puedan sufrir los desastres de una sequía.


CLIMA

Es una planta de países cálidos que precisa de altas temperaturas y elevada iluminación para poder desarrollar su gran actividad fotosintética.

Para su siembra la temperatura debe ser mayor de 10º C, siendo la más favorable 15º C.- Para su crecimiento activo la temperatura debe situarse sobre los 25 / 30 º C.- Por encima de los 40º C la planta vegeta mal.

En los periodos críticos unas temperaturas altas o bajas pueden ser muy perjudiciales.- Así sucede durante la fecundación ( un exceso de calor la perjudica) y durante la maduración (no deben sobrevenir heladas)

El maíz se extiende por amplias zonas, dada la diversidad de ciclos que pueden cultivarse.

NUTRIENTES


El maíz es un cultivo muy exigente que extrae la mayoría de los nutrientes durante un período muy corto, de unas 5 semanas, empezando unos 10 días antes de la aparición del penacho masculino y finalizando unos 30 días después.


NITRÓGENO

Al principio del cultivo resulta lenta, pero se acelera con la aparición de la 6ª hoja. La planta absorbe el 75% de sus necesidades durante el mes siguiente, fase de formación de la espiga, que puede verse gravemente comprometida por una deficiencia de nitrógeno, ocasionando deformaciones y reducción de tamaño. La insuficiencia de N se observa como desecación de las hojas, en forma de V, de la punta a la base, dejando verde pálido los bordes. La planta presenta color verde pálido antes de la floración.


FÓSFORO

Durante la misma época, asimila el 70% de sus necesidades. Tiene poca influencia antes de la floración masculina, pero después su papel es muy importante hasta la madurez. Su necesidad es alta para la formación de los granos y a partir de la fecundación se activa la absorción radicular a la vez que hay una redistribución del fósforo contenido en la planta hacia los granos. A la madurez, éstos almacenan el 70% del fósforo absorbido por la planta. Dadas estas condiciones, todo el fósforo aplicado deberá estar en forma soluble y situado cerca de las raíces. Conviene el abonado localizado de arranque o "starter". Los excesos de fósforo pueden ocasionar carencias de zinc. Su carencia pasajera, inducida por el frío o la nascencia defectuosa, proporciona un color rojo-violeta a las plantas jóvenes que raramente corresponde a una verdadera carencia de fósforo en el suelo.


POTASIO

Se efectúa principalmente durante el período de crecimiento vegetativo. El 70% de las necesidades se extrae durante el mes precedente a la floración masculina. Los granos, en la madurez, sólo contienen y exportan el 25% del potasio absorbido. El enterrado de los tallos y hojas permite restituir el 75% de la potasa asimilada. Los excesos de abonado potásico ocasionan deficiencias de magnesio. La carencia de potasio, frecuente en zonas de maíz forrajero, se manifiesta con desecación de los bordes de las hojas.

ABONADO RECOMENDADO


  • El maíz se muestra muy agradecido a las aportaciones de materias orgánicas, que permiten mejorar las características físicas de los suelos y una mayor retención de la humedad. Los abonados en verde con leguminosas son siempre un buen precedente. Si se emplean estiércoles líquidos o purines, sus dosis vienen limitadas por sus contenidos de nitrógeno, muy variable según su procedencia.
  • En general se considera que por cada 1.000 kg/ha. de cosecha, pueden aplicarse 7 m 3 /ha. de purín. Esta cantidad se irá reduciendo anualmente debido a que con el tiempo resultan asimilables parte de los nutrientes constituyentes de la materia orgánica que resultan libres con su humificación.
  • Así, a medida que se repiten anualmente las aplicaciones de purín, la dosis antes reseñada debe disminuirse paulatinamente para evitar acumulaciones excesivas, que pudiesen dañar el ambiente, quedando en unos 6 m 3 por cada 1.000 kg. de cosecha a partir de los 10 años de aplicación. Las altas producciones de maíz en suelos fértiles precisan aportaciones de: 28 Kg N + 11 Kg P 2 O 5 + 23 Kg K 2 O + 8 Kg MgO por cada 1.000 Kg de cosecha.
  • El efecto de la fertilización N+P+K del maíz resulta muy variable entre localidades y condiciones de suelo. Así, en zonas menos fértiles y niveles menores de producción, las necesidades de fertilización aumentan a: 34 KgN + 15 Kg P 2 0 5 + 27 Kg K 2 0 + 10 Kg Mg0 por cada 1.000 kg. de cosecha.
    La realización frecuente de análisis de suelos permite ajustar mejor las dosis de abonado a las posibilidades de producción de cada zona.
TABLA DE RECOMENDACIONES DE ABONADO (Kg./ha.)

TIPO DE SUELO PRODUCTO DOSIS EN KG/HA ÉPOCA
Fuerte 8 - 15 - 15 1000 Sementera
Franco + Rastrojo 15 - 15 - 15 1000 Idem
Ligeros 9 - 18 - 27 1000 Idem
Páramo León 12 - 10 - 17 - 3MgO 1000 Idem
Maíz Extremadura 10 - 12 - 24 -3MgO- 5S-0,1Zn 1000 Idem
Conviene aplicar, también en sementera, 100 - 150kg de 18 - 46 - 0 (DAP) de forma localizada.

A partir de la 4ª-5ª hoja deben complementarse estas dosis con uno de los siguientes nitrogenados: NITRATO AMÓNICO CÁLCICO-MAGNÉSICO 27%, con 500 Kg/ha, mejor en dos veces y en línea. UREA 46% con 350 Kg/ha, puede ser en una vez pero en línea. SOLUCIÓN NITROGENADA N 32% (FERTIRRIGACIÓN), 500 Kg/ha, entre 2-3 riegos, antes del penacho.