Daniel Villapol: »Galicia tiene las desventajas de la orografía y el minifundio»

 El Progreso (Lugo)

El Premio Aresa, que será entregado hoy a las 20.00 horas en la Facultade de Veterinaria, reconoce la labor de esta sociedad agraria de transformación de A Mariña por su ejemplar concentración forestal pública, que permitió agrupar 7.338 fincas en solo 513.

EL JURADO del Premio Aresa, que convocan la empresa del lucense Álvaro Rodríguez Eiras y la USC, valora que la SAT Montes de Trabada ha conseguido que 327 dueños se hayan puesto de acuerdo en reunir las 7.338 fincas que tenían en 513. En total suman 1.157 hectáreas. Esta iniciativa, que llevó diez años, destaca en una comunidad con dispersión de propiedad y gran superficie improductiva. Esta gestión conjunta, que ha contribuido a obtener un mayor rendimiento económico, sirve de ejemplo para otras. Uno de sus promotores es Daniel Villapol.

¿Qué beneficios ha reportado esa concentración parcelaria para la explotación forestal?

Aparte del beneficio normal de una concentración, como puede ser identificación de propiedad, hacer las fincas más grandes, mejorar el acceso con pistas o documentarlas en condiciones, en nuestro caso lo significativo ha sido realizar un plan de cultivos y que todos esos trabajos se hicieran conjuntamente. Eso baja el coste de forma ostensible, podemos estar hablando aproximadamente de un 50%. Las plantaciones se hacen teniendo en cuenta el tipo que sea idóneo para las condiciones del terreno. En nuestro caso ha permitido primero que no se haya abandonado ninguna tierra. En segundo lugar, al estar todas produciendo, hay un cuidado para que no tengan peligro de incendio. Y en tercer lugar ha mejorado la productividad.
¿Cuáles son los principales problemas que tiene la explotación forestal?

Para la producción forestal Galicia tiene la ventaja del clima, pero tiene las grandes desventajas de la orografía y del minifundio. El crecimiento de la planta en Galicia es el más alto de España y probablemente de toda Europa, pero para trabajar tenemos una orografía difícil que en muchos casos nos impide recurrir a las máquinas y encima las parcelas son muy pequeñas, lo que hace que a veces sea inviable para sacarles una rentabilidad. El propietario gallego, aún reuniendo sus tierras, tiene una dimensión de finca media de dos hectáreas y pico, que es muy poco para intentar sacarle una rentabilidad a su explotación. La única solución es que se hagan gestiones conjuntas de varios propietarios por zonas.

Otro de los caballos de batalla del sector es la certificación, ¿los propietarios de montes son receptivos a obtenerla?

La certificación es un mal necesario que se convierte hoy en imprescindible en el mercado. Tiene un coste que es mayor para el minifundio que si estuviésemos hablando de superficies importantes. Por el mismo coste que tiene aquí certificar una finca de dos hectáreas, en Canadá se certificó una de 10.000 hectáreas. Estamos haciendo un esfuerzo importante desde la industria porque el mercado internacional nos lo exige. Llegará un momento en el que el propietario tendrá que tener certificada su madera o no habrá quien se la compre.

¿El sector de la construcción les está arrastrando en su caída?

Podemos distinguir entre el mercado nacional y el internacional. El gran descenso de ventas se ha producido en el mercado nacional, supeditado a la construcción. Todo lo que se vende a nivel internacional no está acusando tanto el descenso. Estamos hablando de un cinco o un diez por ciento, que influye mucho menos en la actividad forestal y en la industrial de transformación de los productos del monte. Las fábricas que no exportan, que su mercado es nacional -porque su tipo producto no es competitivo a nivel internacional o no tienen capacidad para hacerlo- atraviesan por grandes problemas con unos descensos de ventas muy importantes, lo que se extiende a toda la cadena, desde la primera transformación en tabla o tablero hasta el mueble final. La facturación está bajando entre el 30 y el 50% y las plantillas incluso más que esa proporción. O se consiguen mercados internacionales o no queda más remedio que reducir esa cadena productiva. Las industrias que exportan y cuyo producto se está cotizando además a nivel internacional, como la pasta, lo están sufriendo en pequeña escala.

¿Qué supone el reconocimiento del Premio Aresa?

Yo considero que este premio es el reconocimiento a muchas cosas, sobre todo a la ordenación del monte que se ha hecho en Trabada, primero partió de las concentraciones privadas y después en esta pública. Ahí intervino mucha gente, prácticamente todos los vecinos de la parroquia de Trabada. Es una cultura diferente que trata de sacarle un rendimiento muy importante a la explotación forestal, que tenga una proyección de futuro, económica y además ordenada, desde el punto de vista que podamos certificarlo y que el propietario saque un rendimiento importante de sus montes y no los abandone. Este es un ejemplo de colaboración que se necesitaría seguir en todas las propiedades privadas que hay en Galicia.

ACTO DE ENTREGA

El rector de Trás-os-Montes dará una conferencia acerca de la crisis agraria

En el acto de entrega del XII Premio Aresa el rector de la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro de Portugal, Carlos Alberto Sequeira, pronunciará la conferencia ‘O sector primario, a crise económica e un mundo sustentable’.

Sequeira es uno de los miembros del jurado, junto a su homólogo de la USC, Juan Casares Long; el presidente de Aresa, Álvaro Rodríguez Eiras; el vicerrector del campus lucense, Pedro García Herradón, y el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla.

El jurado destaca del proyecto ganador que es «un claro exemplo das vantaxes da concentración de propiedades para a xestión e o aproveitamento da madeira de maneira sustentable».